La industria audiovisual y el reparto de beneficios
Hace tiempo que Youtube se ha convertido en el principal generador de contenidos de vídeo del planeta. Por otro lado, servicios como Spotify, Rdio, Grooveshark y otros, están cambiando el panorama de cómo consumimos música. Un tanto rezagado anda el mundo del libro que, si bien sabe que su futuro pasa indiscutiblemente por el formato digital, no termina de descubrir cuál es la forma de entrar triunfalmente en él.
Por el lado del consumidor internet ha supuesto una universalización de los contenidos que, a través de estas y otras páginas, pueden alcanzarse gratis o por un precio infinitamente inferior a lo que hace tan solo unos años debía pagarse por lo mismo.
Qué pasa, sin embargo, con aquellos que crean estos contenidos?
hasta el momento el huracán incesante de plataformas y servicios que aparecen para mayor placer del consumidor, han hecho que estos vieran como algo inevitable colgar su trabajo gratuitamente en la red para no perder el tren de la audiencia.
Unos años más tarde, viendo que algunos de estos servicios y plataformas conseguían jugosos beneficios la pregunta ha vuelto a surgir para ellos; por qué, si Youtube o Spotify están ingresando y aumentando su facturación de manera exponencial año tras año, nosotros no nos vemos beneficiados de manera directa?
Han resonado en noticias y foros las voces de algunos de estos autores y productores que no están contentos con el reparto de Spotify, que retorna 1000 $ después de 4 millones de reproducciones, o del secretismo de Youtube y los contratos con sus partners, que apenas consiguen entre 40 $ y 100 $ via AdSense cuando su vídeo has sido clicado 1.000.000 de veces.
De esa necesidad de mejorar el reparto para los creadores nace nuestro proyecto en KiteBit. En base al simple concepto de ahorrar intermediarios i potenciar el concepto de autodistribución, creemos que se está gestando una revolución que cambiará para siempre la manera en cómo interactuan los autores con sus seguidores.

